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Desafíos de la Reputación empresarial frente a la nueva verdad social

Desafíos de la Reputación frente a la nueva verdad social” fue el título de la Webinar organizada por Empresability, Movimiento Hispanoamericano de Responsabilidad Social en la que la directora de CABAL CONSULTING, Belén Merino Vázquez, participó como ponente con la ponencia “La buena Reputación, el seguro de las empresas frente a la nueva verdad social.”

En un contexto de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (VICA) en el que vivimos, la Reputación hoy no solo es una ventaja competitiva, es un seguro contra la incertidumbre. Diferentes estudios  atribuyen un 60% del valor de mercado de su marca a la reputación general de la empresa.

La Reputación es  el “conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés con los que se relaciona, tanto internos como externos. Es el resultado del comportamiento desarrollado por la empresa a lo largo del tiempo y describe su capacidad para distribuir valor a los mencionados grupos.” (Foro de RC, 2006).

Una buena Reputación, está sustentada en unos valores claros,  un gobierno responsable y una comunicación comprometida y transparente con sus grupos de interés. La buena reputación se fundamente en 5 principios: compromiso, consistencia, transparencia, diferenciación y visibilidad hacia los grupos de interés (Fombrun y Van Riel, 2003) .

El “riesgo reputacional”

La Reputación es un  intangible y debido a ello su gestión es relativamente reciente.

  • El uso del término “riesgo reputacional” es relativamente nuevo (Bezuyen, 1994; Larkin 2002; Neef 2003; Rayner 2003; Eccles et al. 2007).
  • A partir del acuerdo de Basilea II (2004), se populariza el término.
  • La inclusión de los riesgos no financieros y el riesgo reputacional, se recoge en los códigos de Buen Gobierno y recomendaciones internacionales.
  • En España, el Código Unificado de Buen Gobierno español de 2006, menciona el riesgo reputacional en la Recomendación 49. Y la mayoría de las grandes empresas del IBEX-35 lo incluyen en sus Informes de Gobierno corporativo.
  • Hoy en día se considera el 1er riesgo percibido para las empresas.

La Reputación se puede y debe ser gestionada desde la Alta Dirección como uno de los principales activos de la Empresa. Para ello debe adoptarse una visión reputacional y debe ser gestionada de forma integral por una Dirección de Reputación o Gestión de intangibles, que tenga la visión completa de la organización y entienda las expectativas de los Grupos de interés.

Actualmente la Gestión de la Reputación debe estar sustentada en los valores y alinearse a un Propósito. A partir de aquí, se debe hacer una gestión de riesgos y oportunidades reputacionales.

Palancas para gestionar la Reputación Corporativa en la era COVID-19

  • El CEO se pone al frente de la organización y lidera con el ejemplo.
  • “Activismo de marca”: los clientes como “consumidores políticos”.
  • La seguridad y salud, y el apoyo a las personas más vulnerables, una prioridad.
  • La comunicación basada en la escucha profunda, el diálogo y la cocreación de los grupos de interés.
  • Media mix.
  • Nuevos influenciadores, menos glamour y más humanidad.
  • La agilidad y adaptación constantes, una nueva manera de hacer las cosas.
  • La digitalización, una oportunidad para difundir los valores de la compañía a todos los grupos de interés.
  • La cooperación y las alianzas para conseguir mejores resultados y nuevas oportunidades.

Si te la perdiste, puedes ver en youtube la Webinar sobre Desafíos de la reputación empresarial frente a la nueva verdad social. Si quieres saber más sobre Gestión de riesgos reputacionales escríbenos

 

Por qué la ética salvará nuestra empresa

En este texto que te llevará 2 minutos leer, reflexiono sobre la importancia de la ética como guía para la toma de decisiones empresariales y la sostenibilidad de las organizaciones. 

Recupero un artículo escrito en 2013, en plena crisis económica en España, y plenamente vigente, porque la ética es la clave, son los pilares, son nuestros valores, es lo que somos, que se refleja en lo que hacemos y cómo lo hacemos.

Belén Merino

A principio de año nos sorprendía la noticia de que el banco británico Barclays, que fue multado en junio de 2012 a pagar 340 millones de euros por distorsionar el líbor (el índice que fija los tipos de interés), anunciaba que el sueldo de los empleados dependerá de su ética[1]. Esta declaración cuando menos choca con la “tradicional creencia” de que “la ética está frontalmente opuesta al éxito empresarial”[2].

El anuncio de Barclays podría parecer a muchos una operación de marketing más, pero en el contexto actual de pérdida de credibilidad y reputación de las empresas y muy especialmente de las entidades financieras, esta decisión podría marcar un antes y un después en la gestión empresarial. Así podríamos caminar a una RSE avanzada como demanda José Miguel Rodríguez Fernández,[3] con un gobierno corporativo global ampliado de toma de decisiones y responsabilidad fiduciaria de sus directivos, entre otras características.

A Barclays su “falta de ética” le costó caro, pero no es el único. A la larga “la integridad, el respeto, el servicio, la excelencia y la responsabilidad” son valores que el consumidor/cliente/usuario tiene en cuenta a la hora de decidir.

Ante unos consumidores sobrecargados de información y de oferta; más concienciados con el cuidado del medio ambiente y con menos poder adquisitivo, muchos guiarán sus decisiones de compra basándose en la confianza, las experiencias positivas y las empresas responsables. En una palabra se fijarán en las empresas con mejor reputación, entendida ésta como “integridad y buen gobierno corporativo.[4] Así pues, la sostenibilidad de las empresas a largo plazo dependerá de su responsabilidad social y su forma de actuar conforme a la búsqueda del bien común para lograr sus objetivos y en palabras de Adela Cortina[5] “para resolver los problemas prácticos de nuestra sociedad”, lo que puede aportar innovación y por tanto creación de valor compartido.

Así que la afirmación de 2003 de Mayordomo[6] sobre “la ética como motor de crecimiento” está plenamente vigente. En este sentido, la ética sería el marco de actuación, el referente de los directivos y empleados para orientar sus actuaciones y lograr el éxito empresarial. Si el ideal de los negocios debe ser satisfacer las demandas de la sociedad[7], sin integridad, transparencia y veracidad no se logará la confianza que se necesita para fidelizar al cliente/consumidor y la empresa fracasará en sus objetivos de vender sus productos/servicios y desaparecerá.

Por ello, las características del comportamiento ético empresarial deben ser la escucha y el diálogo comprometido con los empleados para conseguir varios objetivos: incorporar a los empleados a la toma de decisiones; integrar sus expectativas y conocimientos en la estrategia de la empresa y, por ende, aumentar la probabilidad de que se alcancen los resultados esperados por la empresa (innovación y mejora del clima laboral).

Reconocimiento y compensación adecuada de éxitos a los empleados. La explicitación (por escrito) de un código ético que sea referente para todos los empleados. Trabajo colaborativo y en equipo para innovar y adaptarse a las demandas de la sociedad

El liderazgo ético de los directivos para conseguir una cultura empresarial referente en el mercado (diferenciación=éxito empresarial). Las buenas prácticas comerciales para generar confianza y establecer relaciones estables con los diferentes grupos de interés.

La orientación ética y el sentido común como parte del proceso de toma de decisiones. Y finalmente pero no menos importante, desarrollar la empatía y establecer canales de comunicación interna para informar veraz y oportunamente (transparencia).

 

[1] Cinco días (18-01-2013) . http://www.cincodias.com/articulo/mercados/barclays-comunica-empleados-sueldo-dependera-etica/20130118cdscdsmer_11/

[2] Juan Luis Mayordomo: “La ética como motor de crecimiento de la organización”. Pápeles de Ética, Economía y Dirección, nº8, 2003. Pág. 1

[3] Ekonomiaz, nº 65, 2º cuatrimestre, 2007.

[4] ComunicaRSEweb. “Casi la mitad del respeto o admiración que tenemos por una empresa viene dada de percibirla como responsable” en http://comunicarseweb.com.ar/?page=ampliada&id=9924

[5] Adela Cortina es catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y directora de la Fundación ÉTNOR.

[6] Juan Luis Mayordomo: “La ética como motor de crecimiento de la organización”. Pápeles de Ética, Economía y Dirección, nº8, 2003.

[7]  Irene Saavedra Robledo. Página 3, Ética y  Empresa.

La conexión entre Reputación corporativa y RSC

Cuando se habla de las ventajas para iniciar una estrategia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se menciona como uno de sus beneficios la mejora de la Reputación. Pero, ¿cómo se relacionan estos dos conceptos? En este post vamos a resumir los aspectos clave en gestión de la Reputación, y cómo se conecta con la RSC o RSE.

Reputación corporativa, una ventaja competitiva

Hoy se habla de la buena Reputación empresarial como una ventaja competitiva, porque una buena reputación es sinónimo de confianza de los grupos de interés. Ante una sociedad cada vez más informada y exigente, y un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) una buena reputación es una ventaja competitiva porque influye en las decisiones de compra y lealtad de los clientes; genera compromiso en los empleados y mejores condiciones de negociación con proveedores y financiadores; interesa a los medios de comunicación y otorga el beneficio de la duda cuando la empresa se ve envuelta en una crisis de reputación.

Según la experiencia de Reputation Institute, una de las organizaciones de referencia en Reputación creadora del modelo Reptrack, por cada punto que se incrementa en la reputación de una empresa, aumenta un 2,6% su valor total. También se estima que las empresas con mejor Reputación despiertan el interés de los consumidores, que son más proclives a recomendarlas frente a otras con menor capital reputacional. Así pues, la Reputación tiene un impacto directo en el negocio.

La preocupación por la reputación de las personas o de las empresas no es nueva. Tradicionalmente se habla de que una empresa tiene “buen nombre” o que tal o cual persona “goza de buena reputación”. Miguel de Cervantes en “El Quijote”, se refería a ella con la frase: “Más vale el buen nombre que las muchas riquezas”. Sócrates, en la Grecia clásica, ya ofrecía pistas sobre cómo cuidar la rReputación: El modo de obtener una buena reputación es procurar ser lo que se desea parecer.”

En efecto, este concepto no es nuevo, lo que es desconocido es el contexto en el que operan actualmente las empresas donde la incertidumbre, la desconfianza, el uso masivo de las redes sociales e internet y el aumento de las exigencias sociales, entre otros aspectos, han hecho multiplicar los riesgos reputacionales a los que una organización está expuesta y con ello la preocupación por la protección de la Reputación.

La revista Fortune fue la pionera en medir la Reputación de las empresas, creando en 1983 la encuesta The Most Admired American ́s Companies, realizada a 8.000 ejecutivos y analistas financieros sobre empresas pertenecientes a 32 sectores; hoy en día ha evolucionado y el Ránkin “World´s Most Admired Companies” es uno de los más esperados de cada año.

Este Rankin así como el que elabora Reputation Institute o Merco en nuestro entorno miden la reputación de la grandes organizaciones, comparándolas entre sí, en base a varias dimensiones que generalmente coinciden en todos ellos: calidad de los servicios y productos, buen gobierno, ética o ciudadanía, cuidado del medio ambiente, clima laboral, internacionalización, innovación y solidez financiera. Si analizamos con atención estas dimensiones, vemos que coindicen en gran parte con lo que hoy en día se entiende por RSC. Y es que una buena Reputación se explica en buena parte por el comportamiento ético y responsable de una organización.

Gestión de la reputación, una cuestión de estrategia

Una correcta estrategia de gestión de la Reputación corporativa debe considerar en primer lugar que la Reputación es un activo intangible, difícil de medir porque está en la “mente de otros”, los grupos de interés.

En segundo lugar, tengo que considerar que al estar en la “mente de otros” yo no puedo controlar mi Reputacion pero sí puedo influir en las percepciones de mis grupos de interés y de aquellos que influyen en las percepciones de mis grupos de interés.

Por ello, una correcta estrategia de Reputación debe estar enfocada a crear y mantener fuertes relaciones con los Grupos de Interés de la organización. A continuación os resumimos las fases claves en una estrategia de gestión de la reputación corporativa.

  1. Análisis de la organización, cuáles son los valores que la mueven y cómo es su comportamiento frente a los grupos de interés (es decir su RSC).
  2. Entendimiento  del contexto en el que opera la organización y sus competidores. La reputación se mide necesariamente frente a otros, por eso siempre debemos medir nuestra reputación frente a los pares del sector en un contexto determinado.
  3. Identificación y escucha d sus grupos de interés, comprendiendo los asuntos que interesan a todos y cada uno de ellos y en función de ello, priorización de los riesgos y oportunidades reputacionales (gestión de riesgos).
  4. Elaboración del Plan de gestión de la reputación que incluya la reducción de riesgos y el aprovechamiento de oportunidades reputacionales.
  5. Elaboración de un Plan de crisis. La crisis tarde o temprano llegará, así que mejor estar preparados. Si una organización está desatendiendo un asunto que sus grupos de interés están reclamando y su competencia está abordando, se encuentra ante un elevado riesgo reputacional.
  6. Comunicación: en todo este proceso relacional la comunicación juega un papel fundamental. Cuando una organización tiene un déficit de comunicación hacia algún grupo de interés en un área donde está tiene un buen desempeño, se encuentra ante una oportunidad de incrementar su capital reputacional a través de una comunicación diferenciada, nuclear y de probabilidad de ocurrencia. Aumentar el capital reputacional nos blinda frente a futuras crisis y es como ya hemos dicho, una ventaja competitiva

Para terminar, recordamos una frase del presidente y director Ejecutivo de AON, Rory Moloney, en la introducción al Estudio Gestión del Riesgo  Empresarial, (AON en 2017). “Vivimos en una era de volatilidad sin precedentes. Las tendencias en tres dimensiones principales (economía, demografía y geopolítica) combinadas con el ritmo exponencial del cambio tecnológico, están convergiendo para crear una nueva realidad desafiante para las organizaciones de todo el mundo. Mientras estas fuerzas crean nuevas y en ocasiones imprevistas oportunidades, también crean nuevos riesgos, que debe ser manejados, a menudo en nuevas formas”.  Una de esas nuevas formas es una gestión de las organizaciones que entiende la importancia estratégica de la Reputación corporativa.

Y añadimos la famosa frase de Warren Buffet, “Toma veinte años construir una buena reputación y solo cinco minutos arruinarla.  Si piensas en ello, harás las cosas de forma diferente”.

Belén Merino es consultora de RSC, especializada en gestión de la Reputación Corporativa. @BMerinoV

 

Bibliografía:

AON, (2017). Global Risk Management Survey. Ed. AON.

Fombrun Ch. y Van Riel, C (2004, Fame and Fortune. How Successful Companies Build Winning Reputations. Ed. Pearson Education.

Páginas web:

Merco: http://www.merco.info/es/

Reputation Institute: https://www.reputationinstitute.com/

5 Consejos básicos para comunicar con éxito en la era digital

 La comunicación es una herramienta estratégica al servicio de los objetivos de cualquier organización. Con la comunicación se dan a conocer los productos y servicios a los potenciales clientes. Si éstos no entienden los mensajes, difícilmente podrán comprarlos por eso en este artículo te contamos 5 consejos básicos para comunicar con éxito.

Comunicamos todo el tiempo, aunque carezcamos de una estrategia al respecto. Las empresas, las marcas, las personas, … van conformando una imagen en los demás a través de lo que la experiencia con los otros y los mensajes que se emiten.

Hasta hace unos años, la mayoría de las empresas solo se preocupaban de la comunicación de marca o mercadotecnia, es decir ponían todo su empeño en dar a conocer un producto al cliente,  sin tener en cuenta los valores de la empresa y cómo se había obtenido el producto.

Con el auge de internet y las redes sociales, con un planeta cada vez más poblado y con menos recursos naturales empieza a surgir un consumidor más consciente y empoderado que quiere conocer lo que hay detrás en la elaboración del producto. Antes de optar por una opción u otra, son muchos los que se informan sobre el comportamiento ético de una empresa.  Por eso para comunicar con éxito en la época de la globalización y transparencia es fundamental tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1.  Autenticidad: los consumidores quieren marcas y empresas auténticas, que no engañen. ¿Cómo se logra esta autenticidad? Con coherencia entre lo que se dice, lo que se hace y los valores.  Muchas empresas están teniendo problemas de credibilidad porque los productos que venden no son sanos mientras quieren dar una imagen de vida sana. No te esfuerces, no funciona.
  2. Estrategia integral: sabemos que los recursos son limitados, pero eso no debe ser un obstáculo para que tengas una estrategia de comunicación integral, esto implica una comunicación interna y externas conectadas creando una potente cultura corporativa.
  3.  Estrategia omnicanal: donde el cliente está en el centro de la estrategia de comunicación de marca, creando una experiencia individualizada y por tanto más consistente. Es preciso crear una conexión entre todos los canales de tu organización, en la que no puedes olvidarte de la experiencia del cliente fuera de internet (“offline”).
  4. Diferénciate: la pregunta que todos debemos hacernos es ¿por qué deberían pagar por lo que yo ofrezco? Descubre cuál es lo que diferencia a tu producto y servicios y prepara un plan de comunicación centrado en esta diferencia.
  5. Recordar lo básico: estamos tan inmersos en las nuevas tecnologías y la rapidez de la sociedad, que olvidamos lo básico y son los elementos clave que intervienen en el proceso de la comunicación: el emisor que emite un mensaje a un receptor (prospecto) a través de un canal, mediante determinados códigos. A la hora de diseñar una estrategia hazte siempre estas preguntas, ¿quién es mi público?, ¿qué le voy a contar?,¿cómo se lo voy a contar?, ¿con qué códigos y canales?, y finalmente, en la era de las redes sociales,  debes generar los canales que permitan expresar a tu cliente su opinión y relacionarse contigo.

Esos 5 aspectos son claves para construir una imagen de marca personal o de tu empresa sólida, es decir generar una buena reputación que te permita vender más. Lograr una buena reputación, es conseguir confianza en el cliente, es un proceso que requiere tiempo, así que no te desesperes, pero tampoco te desanimes, si eres consistente y coherente en tu estrategia de comunicación lograrás tu propósito.

De poco sirven las estrategias de mercadotecnia para “marcas mentirosas” o empresas irresponsables, porque una vez que el consumidor tenga la experiencia real y descubra que le han dado “gato por liebre” dejará de confiar en ese producto. Por eso , debes cuidar tu reputación.

Ahora que ya conoces algunos de los 5 aspectos más importantes para  comunicar con éxito tu proyecto, ¡no tienes excusa! ¡Comunica y logra tus metas! Y si tienes problemas escríbenos sin compromiso!

Cuidar la Reputación, por qué es clave en la globalización

La gestión de la Reputación Corporativa implica en primer lugar conceder a la Reputación la importancia que tiene para la empresa en la globalización y en segundo lugar, la elaboración de una estrategia integral e integrada en la gestión del negocio, alineando el cuadro de mando reputacional con el cuadro de mando estratégico y los indicadores de negocio.

Este es un extracto del artículo para la revista Forbes México de la directora de Cabal consulting, Belén Merino, sobre la importancia de incluir un plan de gestión de la reputación corporativa y algunas claves para llevarlo a cabo.

Lee el artículo completo 

Cómo mejorar la reputación de las empresas españolas en México

De nuevo, ninguna compañía de España entre las 50 con mejor reputación, según el Estudio Reptrak Pulse 2018, a pesar de ser el segundo inversor en el país

 

De las más de 7.000 empresas con capital español ubicadas en México, según datos de la Secretaría de Economía del Gobierno mexicano, no hay ninguna entre las 50 con mejor reputación en el país, según el Estudio Reptrak de Reputation Institute de 2018, que se presentó durante el XI Encuentro Latinoamericano de Responsabilidad Social Empresarial.

Esta conclusión no es extraña, así lleva siendo desde que el Estudio Reptrack se realiza en México y de hecho ya reflexionamos sobre este dato en 2016. El Estudio Reptrack mide el pasado de las empresas, lo que estas hacen en la actualidad y su comportamiento futuro. ¿Es que las empresas españolas, algunas de las cuales representan a sectores estratégicos como la banca o la energía, están condenadas a estar en un segundo lugar? ¿Por qué esto es así? Vamos a analizarlo.

Para hacer esta evalución, el Reptrack preselecciona y evalúa a más de  250 empresas ubicadas en México, de las cuales sólo 6 son españolas (BBVA Bancomer, Gas Natural, Mapfre, Movistar, Santander y Zara); finalmente, ninguna empresa ha sido seleccionada de entre las 50 primeras, después de más de 7.000 entrevistas realizadas entre público general, que contaba con un conocimiento previo de las empresas.

El modelo RepTrak mide la capacidad de una empresa para satisfacer las expectativas de sus grupos de interés en base a 7 dimensiones clave en la reputación (oferta de productos y servicios, innovación, liderazgo, finanzas, entorno de trabajo, integridad y ciudadanía), 3 de las cuales, (que corresponden al 40% del cómputo del Reptrack) son la ciudadanía, integridad y entorno de trabajo, que son dimensiones de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

 

España, segundo inversor en México, pero con “bajo perfil” en reputación

Las grandes empresas españolas tienen al menos 3 características que podrían penalizarlas en cuanto a la valoración de su reputación.

  1. Por una parte el sesgo sectorial, ya que las grandes empresas españolas pertenecen a sectores tradicionalmente con menor reputación como energía, finanzas y construcción.
  2. En segundo lugar, el hecho de que estas empresas provienen de España, la “madre patria”, el pasado colonial podría estar también influyendo en las valoraciones de algunos sectores.
  3. Un tercer aspecto es su falta de visibilidad y proactividad en comunicación, su apuesta por un bajo perfil, tanto desde la iniciativa privada como desde el Gobierno.

Hasta ahora este bajo perfil ha podido ser suficiente, pero en el contexto actual hay más motivo si cabe para que tanto desde la iniciativa privada como pública se hagan más esfuerzos por mejorar el entendimiento y la percepción entre ambos países y distintos grupos de interés, porque hablamos el mismo idioma pero no el mismo lenguaje y hay notables diferencias culturales.

Es motivo de preocupación este “bajo perfil” de las compañías de un país que es el 2º inversor en México, con 53.261 millones de dólares en el período 1999-2015 (12,5% de la total); donde cada día una empresa española se instala en el país y que es la  8ª Economía de mayor importancia para España, según el Índice Elcano de oportunidades y riesgos estratégicos.

¿Cómo es posible que las empresas españolas sigan sin invertir en fortalecer la reputación corporativa a pesar de los beneficios que supone y de los riesgos a los que están expuestas?

La reputación corporativa es fuente de ventajas competitivas: permite mejor acceso a capital, licencia para operar; atrae talento y aumenta el compromiso de los empleados, entre otras.

Se han hecho esfuerzos y hay mejoras: algunas empresas han comenzado a hacer memorias de sostenibilidad locales y han incorporado algunos responsables de Comunicación y RSC, pero no es suficiente para un país (y una región) que ha permitido crecer, evolucionar e internacionalizarse a muchas de las grandes compañías españolas y que en la reciente crisis ha sido un salvavidas para éstas.

En demasiadas ocasiones sólo la perspectiva de la casa matriz ha sido tenida en cuenta; hasta hace bien poco multinacionales españolas no contaban con directivos de Responsabilidad Social ni de Comunicación en el país que establezcan relaciones continuadas, fluidas y mejoren el entendimiento con diversos grupos de interés.

Por ello, muchos mexicanos de a pie: académicos, profesionales, periodistas, líderes locales, empresarios, etc. observan con desconfianza el impacto de la inversión española.

Marca España

Es cierto que la marca España en México es una de las mejor valoradas del mundo porque los proyectos y productos que ofrecen son de calidad, lo cual es una dimensión importante en la Reputación pero no es suficiente.

La mayoría de los proyectos que han desarrollado hasta ahora las empresas españoles han sido fruto de un trabajo riguroso y exhaustivo sobre aspectos técnicos, ambientales y económicos, pero han adolecido de visibilidad, involucramiento y el entendimiento cultural. Ahora, esta situación ya no es sostenible, los grupos de interés demandan más transparencia, ética y RSC.

¿Qué se puede hacer para mejorar la Reputación corporativa?

  1. Más participación e involucramiento de diversos grupos de interés: Las empresas españolas tienen que incrementar los niveles de consulta, colaboración, entendimiento y participación de grupos de interés menos tradicionales como organizaciones no gubernamentales, organizaciones profesionales, comunidades y líderes locales, periodistas y mundo académico, además de reguladores; políticos y autoridades locales y federales que son los habituales.
  2. Mayor protagonismo local y visibilidad: Se necesita más comunicación de las buenas prácticas de RSC y de buen gobierno, una mayor profesionalización y formación en RSC de las personas encargadas de gestionar las relaciones con los grupos de interés y  más protagonismo de los ejecutivos locales.
  3. Más transparencia: Las empresas deben reflejar en sus cuentas anuales los ingresos totales por país (y no por divisiones o líneas de negocio) como lo hacen las empresas líderes en reputación (Observatorio RSC, 2014, ejercicio 2012).
  4. Más implicación en los Objetivos de Desarrollo Sostenible: En el marco de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, las empresas españolas pueden desarrollar más y mejores estrategias para mostrar su compromiso con ésta; involucrándose más en la comunidad e incorporar la visión local de la sostenibilidad, logrando así mejorar su desempeño y mejorar su reputación.
  5. Más accesibilidad e información adecuada a distintos grupos de interés: exponiendo los riesgos a los que sus grupos de interés están expuestos por las actividades de la empresa, y cómo esta los gestiona.

Si eres una empresa española y quieres saber más sobre cómo mejorar la reputación de tu empresa en México o en España, pregúntanos sin compromiso, somos expertos: info@cabalconsulting.com

 

El impacto de la Comunicación y la Ética en la Reputación de las marcas

El impacto de la Comunicación y la Ética en la Reputación de las marcas fue el título de la conferencia que impartió la directora de Cabal consulting, Belén Merino en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, el 14 de marzo de 2018, ante más de 200 alumnos y profesores de los grados de Mercadotecnia, Administración de Empresas y Turismo

En la plática se analizó el nuevo entorno empresarial en el que las marcas deben competir y hacerse visibles para ser elegidas por los consumidores cada vez más exigentes. como se indicó , el 85% de los consumidores milenials introduce criterios medioambientales y sociales antes de hacer una compra. Por ello es tan importante que las empresas apliquen la ética en su empresa para evitar riesgos reputacionales y fortalecer su capital reputacional.

El impacto de la Comunicación y la ética en la Reputación de las marcas

Asimismo se explicó la relación que existe entre Comunicación, Ética y Reputación, donde la Ética es la base de una pirámide que protege la Reputación y la Comunicación es la palanca para impulsar a la organización.

Finalmente se analizaron casos de empresas que han afrontado recientemente crisis reputacionales como Volkswagen y la Costeña y cómo los han afrontado y se dieron las claves de por qué la empresa mexicana Bimbo, ha sido la única en ser incluida en el Ranking mundial de las empresas más éticas.

El impacto de la Comunicación y la ética en la Reputación de las marcas

El impacto de la Comunicación y la ética en la Reputación de las marcas

5 Buenas prácticas para proteger la reputación de las marcas

Para finalizar la plática Belén Merino aconsejó seguir al menos estos 5 consejos:

  1. Revisa la dimensión axiológica de tu organización: es decir tus valores y si estos son coherentes con tu misión y visión y el contexto en el que opera tu empresa.
  2. Elabora tu mapa de grupo de interés: una gestión desde el punto de vista reputacional y responsable implica  identificar, conocer, priorizar y trazar un plan de trabajo con los grupos de interés relevantes de tu organización,
  3. Construye relaciones auténticas: la simulación hoy en día no funciona, sé coherente y transparente.
  4. Alinea la estrategia de sostenibilidad de tu negocio a los Objetivos de Desarrollo sostenible: en el contexto actual es imprescindible conocer y sumarse a la Agenda de Desarrollo sostenible mundial.
  5. Hazte visible: si haces todo lo anterior, pero no lo comunicas estarás perdiendo oportunidades de incrementar tu capital reputacional. La comunicación debe ser coherente con tu misión, con oportunidad y diferenciándote de tu competencia.

Con estas claves podrás incrementar la reputación de tu empresa y competir en un entorno global. Si quieres saber más o tienes dudas sobre algún aspecto, contacta con nosotros sin compromiso. Tenemos actividad en España y México.

También puedes ver todas las fotos del acto en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México en nuestro Facebook.

Cómo aplicar la gestión ética en mi empresa para evitar daños reputacionales

La falta de ética en los negocios sale muy cara. El “dieselgate” ya le ha costado a Wolkswagen más de 25.000 millones de dólares en multas e indemnizaciones en Estados Unidos;  la dimisión del consejero delegado Martin Winterkorn, multas de hasta 400.000 dólares  y penas de cárcel de hasta 7 años a los ejecutivos que no denunciaron el fraude en Estados Unidos.

En septiembre de 2015, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos  denunció que Volkswagen había trucado durante años los motores para ocultar que sus emisiones de óxido de nitrógeno, eran muy superiores a lo permitido por la legislación estadounidense.

Se calcula que el fraude habría llegado a los 11 millones de vehículos diesel en todo el mundo

Otro ejemplo de hace 5 años. El banco británico Barclays fue multado en 2012 a pagar 340 millones de euros por distorsionar el líbor (el índice que fija los tipos de interés).

Después de esta multa y ante la huida de sus clientes, el Banco anunció que el sueldo de los empleados dependerá de su ética.

El anuncio de Barclays  parecía una operación de marketing más, pero en el contexto actual de pérdida de credibilidad de las entidades financieras, esta decisión parte de una visión avanzada de la gestión empresarial, donde los riesgos reputacionales por falta de ética constituyen una de las grandes amenazas para las organizaciones.

Así se evidenció en el taller Gestión de riesgos empresariales desde la perspectiva ética y de la reputación, impartido por Belén Merino de Cabal consulting, para el Centro Mexicano para la Filantropía, el 15 de febrero de 2018.

Daño reputacional, el primer riesgo corporativo según AON

Así lo muestra el estudio  Global Risk Management Survey de Aon, donde el primer riesgo considerado es “el daño  a la reputación corporativa y  marca”. También un estudio de Deloitte en colaboración con Forbes de 2014 lo indicaba.

La falta de ética y la integridad que deriva en corrupción, sobornos y fraudes son los principales aspectos a tener en cuenta para gestionar el riesgo reputacional junto a las cuestiones de seguridad.

Desde Cabal consulting estamos convencidos de que a medio plazo la integridad, el respeto, el servicio, la excelencia y la responsabilidad son los valores que deben guiar la conducta empresarial para asegurar la sostenibilidad de la empresa.

Ante unos consumidores más exigentes, sobrecargados de información y más concienciados con la protección del medio ambiente, guiarán sus decisiones de compra basándose en la confianza, las experiencias positivas y las empresas responsables.

En una palabra se fijarán en las empresas con mejor reputación, entendida ésta como íntegras, con buen gobierno y visibles.

¿Cómo aplicar la gestión ética en mi empresa evitar daños reputacionales?

En primer lugar  hay que revisar la dimensión axiológica de la organización para ver si es acorde a los valores de la sociedad actual. Además una empresa que aspira a reducir sus riesgos reputacionales debe tener 3 herramientas básicas:

  • Código ético: un documento formal donde se expresan los valores de la organizacion y la conducta esperada para todos los empleados y colaboradores.
  • Comité de ética: encargado de impulsar la ética dentro de la organización, velar por el cumplimiento del Código ético, resolver dilemas éticos y asesorar en todo lo referente a las cuestiones de integridad.
  • Auditoria ética: un consultor externo que verifica que se está cumplimiento lo que la empresa dice.

Otros instrumentos que revelan las buenas prácticas empresariales y la gestión de riegos reputacionales son los Informes de buen gobierno, las Memorias de RSC y desarrollar un política integral de RSC, además de incluir la formación en ética.

Si deseas saber más sobre cuestiones éticas, necesitas formación en la materia y cómo aplicar la gestión ética en tu organización para evitar riesgos reputacionales contáctanos sin compromiso, estaremos encantados de asesorarte.

 

Gestión de riesgos empresariales desde la perspectiva ética y de la reputación

El día 15 de marzo Belén Merino, directora de Cabal consulting, impartirá el taller “Gestión de riesgos empresariales desde la perspectiva ética y la reputación”, en colaboración con el Centro Mexicano para la Filantropía.

Esta propuesta formativa tiene como objetivo general ofrecer estrategias y herramientas para construir una empresa ética, prevenir y gestionar  riesgos reputacionales que harán crecer tu negocio de forma sostenible.

Beneficios de asistir al taller de Gestión de riesgos

 

  • Entender la relevancia de los principios éticos en el buen desempeño empresarial y el liderazgo auténtico.
  • Conocer estrategias y herramientas para promover los principios éticos en la gestión, prevenir las conductas no éticas y evitar riesgos empresariales debido a un problema de reputación.
  • Fortalecer la capacidad para identificar áreas de oportunidad, innovar y gestionar iniciativas de mejora dentro de las organizaciones desde la ética.
  • Conocer estrategias y herramientas para fortalecer la reputación y gestionar con éxito una crisis de reputación.
  • Reflexionar en torno a la función de las empresas y los líderes para hacer frente a los retos de nuestra sociedad.

Oportunidad del taller

Los llamados denunciantes de información (whistleblowers en inglés) y las redes sociales están haciendo tambalear los cimientos de algunas empresas e instituciones que se creían bien armadas.

Por eso, algunos de los mayores riesgos a los que se puede ver sometida actualmente una organización, pública o privada, son los riesgos reputacionales, derivados de comportamientos poco éticos de sus ejecutivos y colaboradores.

La rapidez y amplitud con la que hoy en día se difunden los casos de corrupción y conductas fraudulentas impacta negativamente en la organización y en su cuenta de resultados, al sembrar la desconfianza, cuando no el rechazo en los grupos de interés.

Este curso práctico concentrado en un solo día pretende poner en el centro del debate la necesidad de la ética empresarial en los líderes presentes y futuros, además de proporcionar herramientas que faciliten una gestión ética a las organizaciones para, por una parte, evitar riesgos empresariales y por otra, convertir a las organizaciones en marcas con valores.

Al finalizar el taller los participantes serán capaces de responder estas preguntas: ¿Merece la pena ser una empresa y un líder éticos? ¿Cómo puedo prevenir riesgos de reputación y éticos dentro de mi organización? ¿Qué decisiones debo tomar ante una crisis reputacional?

 

CONTENIDO DEL TALLER

Introducción:

¿Por qué la ética salvará a nuestra empresa? Los riesgos reputacionales y la gestión empresarial. Del boicot al buycott.

Cómo configurar la empresa ética y la prevención de riesgos

– ¿Es la RSC suficiente para ser una empresa ética? La dimensión axiológica, el organigrama y el funcionamiento de la empresa ética. Herramientas de gestión.
– Aplicación de la ética en la práctica ejecutiva.
– Co-crear estrategias. La integración de las expectativas de los grupos de interés para prevenir riegos.
– Claves para distinguir al líder auténtico del estafador y evitar riesgos dentro de la empresa.

Tengo una crisis de reputación, y ¿ahora qué? Pasos a seguir

  1. El gabinete de crisis
  2. La Comunicación 360º
  3. Prepararnos para recuperar la reputación y anticiparnos a nuevas crisis.

Metodología

La metodología es activa, colaborativa y aprender haciendo. Se proporcionarán y comentarán análisis de casos para que los participantes descubran y experimenten la importancia de la gestión de los riesgos empresariales desde el punto de vista ético y reputacional.

Instructora

Belén Merino Vázquez es especialista en gestión de la reputación corporativa, RSC, comunicación y periodista. Revisar su perfil en Linkedin

@BMerinoV

PROCEDIMIENTO PARA REGISTRO
Ponerse en contacto con monica.noriega@cemefi.org